Ya van dos suicidios desde que los hackers hicieron públicas las bases de datos robadas al Web de Ashley Madison, un sitio para poner en contacto a personas casadas que desean cometer infidelidades. Esta noticia te da mucho que pensar.

Todavía no se sabe si realmente ha sido un ataque hacker o una empleada que estaba quemada y ha saboteado a su propia empresa, el caso es que todos los usuarios de Internet tenemos una cierta tendencia a compartir datos privados en servicios que no sabemos cómo están siendo gestionados.

Siempre me rijo por este proverbio chino: “si no quieres que se sepa, no lo hagas”, en informática no existe la seguridad, de ninguna clase, la seguridad consiste en que a los hackers se lo pones tan sumamente difícil que llegar a su objetivo les cueste tanto tiempo y esfuerzo que le hagas desistir para que se centren en otros objetivos más vulnerables.

Pero si en vez de un hacker es un equipo organizado, lo suficientemente motivado, el romper un sistema de seguridad es cuestión de días, meses o años, pero algún día caerán, por eso los administradores de los sistemas de seguridad están siempre en una especie de juego del gato y el ratón, no pueden andar de brazos cruzados, pero por desgracia no todas las empresas tienen técnicos cualificados ni están dispuestos a invertir o tener en cuenta los niveles de seguridad necesarios.

Tampoco sirve de nada el sistema de seguridad más caro y sofisticado del planeta si al final quien filtra los datos es un empleado despechado.

Si crees que en Internet eres anónimo, estás muy equivocado, y cuando te registres en un web o en un servicio on-line, pregúntate si no te importa que se sepa, porque navegar con el modo privado activado borra el rastro en tu casa, no en el resto de la red.