Desde que la humanidad existe siempre nos ha intrigado saber qué pasa cuando uno se muere. Todas las religiones nos intentan dar una explicación, incluso la ciencia, pero para muchos eso no es suficiente para saciar su curiosidad y por eso siempre se ha intentado buscar una forma de contactar con los muertos, ya sea para buscar respuestas o simplemente para decir lo que teníamos pendiente a nuestro ser querido.

En días como estos donde estamos asistiendo a la brutal campaña de publicidad de la película Ouija, la consejera de cultura del gobierno canario le ha puesto la guinda al asunto diciendo que se comunica con frecuencia con el fundador de un museo, que murió en 1901.

Ahora imaginemos que morimos, pero si alguien siguiera actualizando nuestras redes sociales, ¿se darían cuenta nuestros amigos, familiares o seres queridos?

En la televisión se ha tratado mucho este tema, en el segundo episodio de la primera temporada de Black Mirror podemos ver cómo una mujer sigue hablando con su marido muerto a través de las redes sociales gracias a un servicio que se dedica a rastrear toda tu huella digital para crear una inteligencia artificial que imite tu carácter y mantenga tus recuerdos; al final consigue traspasar su conciencia virtual a un clon.

¿Nuestro reflejo virtual es una proyección real de nosotros, o de lo que nosotros queremos proyectar a los demás?

Esto que hoy es ciencia ficción, mañana podría ser una realidad, resulta que el MIT y otras universidades están trabajando en hacer una copia de seguridad de nuestro cerebro en soportes informáticos, el único problema que tienen es que una vez realizada la copia no son capaces de volverla a insertar en nuestros cerebros. Sin embargo, estos científicos del MIT volvieron a ser noticia porque en agosto de este año anunciaron que fueron capaces de insertar falsos recuerdos en el hipocampo de ratones. ¿Cuánto tardarán en intentarlo con humanos?

No estaría mal aprovechar el fin de semana para ver películas como Trascendence o revisitar Matrix.

¿Qué pasa con nuestras redes sociales una vez hayamos muerto?, por suerte los emprendedores buscan soluciones a nuestras disparatadas necesidades y nacen empresas como DeathSwitch, que te permite realizar un contrato para que ellos hagan lo que tú quieras con tu vida digital una vez hayas muerto.

Por ejemplo si te mueres pueden comunicarlo en todas tus redes sociales y luego darlas de baja al cabo de un tiempo y/o entregar tus passwords de todos tus servicios a una persona de confianza por email.

Una de las funciones más utilizadas es felicitar cumpleaños o aniversarios de boda, pero desde luego si yo recibo una notificación de esas de un ser querido muerto, más que alegría me crearía un trauma.

Pero cuánto tardarán en evolucionar los productos hasta que nos den un servicio como el ofrecido en Black Mirror, y que una inteligencia artificial ocupe nuestro lugar en nuestro Twitter y Facebook, desde luego es cuestión de tiempo.

Yo desde luego cuando me muera me gustaría que mis redes permanecieran abiertas, para que los que me han seguido me puedan recordar, pues al fin y al cabo Twitter o Facebook no dejan de ser un diario personal, abierto al público, pero no me gustaría que un robot interactuara en mi lugar. Aunque conociendo cómo me las gasto, me gustaría enviar un mensaje de forma automática en cuanto me muera: ¡nos vemos pronto!

Publicado en: Neupic.com.