Hace unos meses, Federico Jiménez Losantos profetizó el invierno mediático que se nos venía encima, una vez más el tiempo le ha dado la razón, y vemos cómo el PSOE intenta dar carta blanca a la legitimación del antenicidio y el cambio de las normas de juego para permitir los monopolios de facto en el sector de la Radio y la Televisión, para poder controlar la libertad de expresión del país.
 Poco van a cambiar las cosas, pues antes de esta maniobra del gobierno ya hemos sufrido en nuestras carnes la desinformación y manipulación que sufrimos día a día con temas como el protocolo de Kioto, el problema de Oriente Medio, la Guerra de Irak, el Prestige, el 11-M o más recientemente la catástrofe asimétrica de El Carmelo.
Los grandes medios de comunicación, los gigantes multimedia, y todo conglomerado con nombres rimbombantes para aumentar su valor en bolsa, están perdiendo toda capacidad de influencia, básicamente se han convertido en agencias de escupir teletipos, están perdiendo la capacidad de crear opinión, ya nadie les cree; ahora el foco de poder se ha desplazado a Internet, a los medios digitales, a los blogs, donde es el usuario el que tiene la última palabra.
La libertad de expresión en Internet preocupa a los Cebrianes y a los Cebrianitos, que por mucho que ladren, se ven impotentes ante la libertad de la red. Es la típica pataleta del niño malcriado que llora porque no se puede quedar con los juguetes de los demás.
Es preocupante que el Gobierno se empecine en saciar a Polanco y acabar con la pluralidad de la Televisión y la Radio, pero peor es que el actual Gobierno que cuando militaba en las filas de la oposición eran los máximos defensores del movimiento anti-LSSI, y ahora que están en el poder no la “derogan” como han hecho con muchas otras leyes, sino que la modifican para endurecerla aun más,  pasando del buen talante y del diálogo del que tanto predican. Pura hipocresía pancartera.

Se me ponen los pelos como escarpias cuando leo artículos que nos cuentan cómo los socios del Gobierno quieren ser los que repartan carnets de periodistas y el secretario de Estado, Barroso, presiona a los grandes anunciantes para que retiren la publicidad de las publicaciones digitales, para asfixiarlas económicamente y Zapatero también.

Lo que realmente me ha llevado al pánico incontrolable, es que tal y como ya se denunció aquí, la ONU continúa en su afán de poner puertas al campo y controlar Internet, la palabra mágica que utilizan es regular, y los liberales sabemos que esa palabra está vinculada con los criminalitus totalitarios, y cuando esa palabra es pronunciada por una organización donde hay más dictaduras que democracias con derecho a voto, carcomida por la corrupción y que dictaduras islámicas encabezan la comisión de Derechos Humanos… llego a la arritmia cardiaca, pensando en que harán con Internet. Por desgracia sólo protestamos los de siempre.

Publicado en Libertad Digital.