A raíz de la repugnante noticia de los violadores de bebés, está despertando una nueva campaña de acoso y criminalización contra Internet y los videojuegos. De hecho, ya he escuchado en varias tertulias las conclusiones de que si esos jóvenes monstruos son pederastas es por ser usuarios de Internet y jugadores de videojuegos.
Esta horripilante noticia les ha venido que ni pintado a las mentes totalitarias que pretenden controlar o censurar Internet, pero Internet no es la raíz del problema.
El problema es que vivimos en una sociedad carente de valores éticos y morales, donde no se pueden poner límites, porque si no, eres un retrógrado y un facha, donde los padres eluden sus responsabilidades educativas y lo dejan en manos de los profesores o de Javier Sardá. No me voy a poner en plan filosófico, pero seguro que Don Pío Moa o Don Amando de Miguel podrían escribir sobre este tema mucho mejor que yo.

Lo que hay que dejar claro es que si alguien quiere consumir pornografía en Internet, tiene que ir a buscarla, allí donde se encuentre, no es que Internet te pervierta por usarla. Es algo evidente, pero tras lo que he escuchado, la gente no lo tiene tan claro.

En el caso de los videojuegos, todos vienen identificados con un código que se llama PEGI en el que nos dice para qué edad está destinado el videojuego y si contiene elementos de violencia o sexualidad.

Es decir que los usuarios de Internet y los videojuegos acceden a esa clase de material por voluntad propia, nadie nos obliga a hacerlo, luego se podría decir que son un medio y no el causante.

Sin embargo, estas personas que se rasgan las vestiduras, no dicen nada de la pornografía que hay expuesta en casi todos los quioscos y al alcance de todo el mundo, también pasa con los videoclubs, o basta con sintonizar cualquier canal local o nacional en horario infantil.

Hasta que no entendamos que la cuestión base de esta lacra no es el medio sino la persona en sí jamás solucionaremos el problema, pues ha existido desde siempre, aunque las nuevas tecnologías hayan cambiado los hábitos de estos depredadores humanos. Es más, el hecho de que los pedófilos hayan elegido Internet como sistema de intercambio está facilitando muchísimo la labor a la policía, pues en Internet no existe el anonimato que muchos piensan, las detenciones policiales así lo prueban. La pedofilia ha existido desde siempre, y si los pedófilos salieran de Internet, sería imposible cazarlos con la facilidad que este medio ofrece.

Llevo en Internet desde 1992 y juego a videojuegos desde 1980, no soy un monstruo degenerado, gracias a que mis padres me dieron los valores éticos y morales para no serlo. Espero que esto les sirva como pista.
En vez de criminalizar las nuevas tecnologías, empiecen por su sistema de educación y los valores que se le inculcan a las nuevas generaciones.
Publicado en Libertad Digital.