Llega el verano y con él, el calor, el tiempo libre y ¡¡las vacaciones!!.

A partir de 35 grados, los ordenadores empiezan a fallar, los ordenadores viejos seguirán funcionando pero en ocasiones se reiniciarán o irán más lentos, hasta que llegue un día que no vuelva a encenderse. Los ordenadores más nuevos tienen sensores de temperatura, y si los tenemos activos, nos avisarán del exceso de temperatura y en algunas ocasiones si la capacidad de refrigeración no es suficiente, simplemente se apagarán como medida de seguridad.


Así que durante el verano, deberemos poner un ventilador a nuestro pobre ordenador, aunque lo ideal sería poner un aparato de aire acondicionado, aunque ojo, que también puede ser un problema.

Los ordenadores, sobre todo los procesadores son muy sensibles a las fluctuaciones eléctricas, y seguro que muchos usuarios de aire acondicionado se dan cuenta de que cuando se enciende el aparato, hay como una pequeña fluctuación que podemos ver por ejemplo en las bombillas porque parpadean cada vez que se pone en marcha el compresor, debido a su gran consumo.

Pues estas fluctuaciones o los cortes de luz, ya sea porque nuestra compañía eléctrica nos deje a dos velas, por las tormentas eléctricas de verano o porque alguien ha puesto el horno, el aire y la plancha y nos han saltado los plomos, pueden hacer que nuestro ordenador quede dañado permanentemente o que perdamos datos del disco duro, incluso todo el contenido.

Para ello lo mejor es que compremos un SAI (Sistema de Alimentación Ininterrumpida) con rectificador de señal. De esta forma si se va la luz, nuestro ordenador seguirá funcionando con normalidad, dándonos tiempo a apagarlo correctamente, y al tener rectificador de señal, si hay una sobre tensión o una caída de tensión, nuestro ordenador no la sentirá. Estos SAIs están disponibles a partir de 100 euros, así que el no tenerlo es un riesgo exagerado.

Hablando de vacaciones, hay muchas personas (entre las que me incluyo) que no son capaces de irse fuera de su casa sin el ordenador portátil, y estos desplazamientos pueden ser muy peligrosos.

El primer problema es la forma en lo que lo transportamos, sin lugar a dudas deberemos llevarlo en una maleta o mochila especialmente equipada para transportarlo, hay modelos de 3M o de Targus que son una maravilla, son más caros, pero claro, más caro es nuestro ordenador.

También deberemos tener cuidado dónde lo llevamos, pues si viajamos en coche o en un tren, deberemos llevar el equipo con nosotros, lo ideal sería llevarlo sobre las piernas y si no puede ser en un asiento. Lo importante es que sea lejos de las ruedas del vehículo, porque al frenar se genera un campo electromagnético que podría borrar el contenido de nuestro disco duro.

Si estamos tan enfermos de llevarnos el ordenador a la playa o a la piscina, deberemos meterlo en una funda protectora, de hecho ya las venden de Neopreno para que estén completamente protegidos de la arena o las salpicaduras, pero aun así deberemos protegerlos del sol, y por supuesto si hace más de 35 grados, no deberemos utilizarlos.

Aun así antes de llevarnos nuestro equipo, lo recomendable es realizar una copia de seguridad de nuestros datos, ya sea en un DVD o en un disco duro externo.

También hay que tener cuidado con los robos. Además de las medidas obvias, hay otras medidas que podemos tomar y una de ella es apuntar el número de serie de nuestro ordenador.

De esta forma si nos roban nuestro ordenador y facilitamos nuestro número de serie a la policía, si lo encontraran nos lo devolverían más rápido, y también hay webs donde das de alta tu número de serie, en caso de que te roben el ordenador, y de esa forma cuando alguien compra un ordenador de segunda mano, puede saber al instante si ha sido robado, y en caso afirmativo, puede tramitar la denuncia y conseguir atrapar al ladrón y que el portátil sea devuelto a su legítimo dueño.

Hay sistemas de seguridad más avanzados como el instalar un software o un dispositivo de hardware, que si nos roban el ordenador podemos activar, para que el ordenador quede inutilizable y automáticamente avise a la policía cuando sea utilizado, o cuando el ladrón lo conecte a Internet. Todavía hay dispositivos más sofisticados de seguridad que llevan GPS incluído.

Otra solución sería dejar el ordenador en casa, y confiar que allí donde vayamos de vacaciones siempre encontraremos un ciber-café donde poder disfrutar de Internet mientras nos comemos una ración de calamares.