Enciendes tu ordenador, consultas tu correo, echas un vistazo a las noticias, miras unos cuantos vídeos de gatitos en YouTube, respondes al comentario que te han dejado en tu Facebook, mientras te pones un episodio de tu serie preferida.

Es posible que esta sea tu rutina diaria como la del 90% de los usuarios de Internet, ¿pero sabías que todo esto únicamente representa al 4% de los contenidos que ofrece la Red?

El 96% restante se encuentra en las alcantarillas de Internet, lo que se denomina como Deep Web (web profunda) y es que con la creación de redes como TOR para evitar la vigilancia y la censura de los gobiernos, han ido proliferando una serie de contenidos cifrados y protegidos sin ninguna clase de límite.

Un lugar sin control, con libertad absoluta, donde algunos lo utilizan para hacer el bien, para poder hablar con libertad y sin censura de las tiranías comunistas o islámicas, pero como siempre pasa con la condición humana también se utiliza para hacer el mal, y allí podremos comprar con Bitcoins toda clase de drogas, armas, explosivos, pornografía infantil, incluso películas snuff reales.

En los niveles más profundos podrás encontrarte a hackers organizándose para realizar ataques e intercambiando códigos o el resultado de sus asaltos; terroristas poniéndose de acuerdo para realizar atentados o a activistas ayudando a ciudadanos a escapar de la represión de sus gobiernos.

Internet es un reflejo de la sociedad, una mera herramienta que en sí no es mala, el problema reside en las personas que utilizan esa herramienta.

No abro el debate de si los gobiernos deberían censurar Internet, porque no pueden, la tecnología siempre va a ir por delante de ellos y de sus absurdas leyes, quizás el debate debería centrarse en la propia condición humana.

Fuente: theobjective.com