Muchas empresas de videojuegos están constantemente justificando sus propios fracasos con la excusa de la piratería. Piratería que ellos mismos estimulan; tenemos los sueldos más bajos de Europa y padecemos una crisis económica apocalíptica. ¿Esto ha afectado a las distribuidoras?. No, en absoluto.


Los precios de los estrenos oscilan entre los 55€ y los 70€, según la plataforma. ¿Todavía les sorprende que la gente recurra a las tiendas de importación paralela donde un juego de 70€ lo podemos encontrar por 35€?. Ya no hablo de los manteros.

Los jugones profesionales nos gusta comprar juegos originales y desprecintarlos, ver la portada, leer el manual con detenimiento… como si fuera un ritual. Luego dejarlo en nuestra librería y ver cómo nuestra colección de juegos va creciendo.

Incluso vemos con orgullo nuestros viejos juegos de Megadrive y Super Nintendo, pero piensas, “¿cómo es posible que una memoria ROM y el cartucho que la contiene, sean más caros de fabricar que un DVD, pero el precio final de los juegos actuales sea mucho más caro?”.

Experiencias como el “App Store” de Apple o que las ventas de Left 4 Dead aumentaron un 3000% cuando rebajaron el precio de a la mitad en Steam, nos demuestra que los jugones no somos unos piratas, sino que no podemos pagar tanto dinero.

Si algo nos está enseñando esta crisis, es que todo viene porque la avaricia rompe el saco. Las industrias que no sepan adaptarse a las necesidades de su público objetivo están llamadas a desaparecer.

Muchas empresas del sector irán a la quiebra echándole la culpa a los piratas, y todas las demás, bajarán los precios y buscarán la forma de ofrecer lo que su público les demanda.

Columna publicada en el nº3 de Empire Game.