Albert Einstein dijo sabiamente que no sabía con qué armas se librará la Tercera Guerra Mundial pero que en la Cuarta se usarían palos y piedras, y la verdad es que no iba muy desencaminado.

Todos nos quedamos embobados viendo la proeza tecnológica de los F-22 o F-35 de Lockheed Martin o los helicópteros invisibles de EADS. Lo que muchos no saben es que los principales ejércitos de nuestro planeta todavía guardan flotas de aviones obsoletos que apenas llevan componentes electrónicos en su interior; esto es debido a que en un experimento en 1962 se detonó una bomba nuclear a 400km de la superficie en medio del Océano Pacífico y dejaron en la Edad Media a medio Hawaii debido a lo que ahora se conoce como pulso electromagnético.

Durante la Guerra Fría se dieron cuenta de que era más eficaz detonar una bomba nuclear a mucha altitud y dejar a todo un continente sin tecnología que arrasar y fundir una simple ciudad.

Ahora imagínese que va a atacar un portaaviones, lanza su flota de bombarderos pero por delante lleva un simple avión completamente desarmado, sin misiles, sin ametralladoras, pero que da un vuelo rasante sobre los barcos y por arte de magia estos dejan de funcionar, convirtiendo a sus objetivos en un tierno patito de goma.

Pues esto no es ciencia-ficción, los rusos han conseguido desarrollar un sistema de guerra electrónica que hace poco probaron contra el destructor estadounidense Donald Cook; un avión se acercó a ellos, se activaron todas las alarmas, intentaron contactar por radio, el avión se acercaba cada vez más, todo el mundo en sus puestos de combate, y de repente, todo se apagó, el silencio más absoluto.

Os presento el nuevo bombardero ruso T-50 (PAK-FA). ¿Para qué quieres armas si no tienes forma de usarlas? Por supuesto la tripulación del destructor está de baja por depresión y en el Pentágono todos corren como pollo sin cabeza.

Está claro que la guerra electrónica no es un juego de niños, ni una historieta de ciencia ficción, los científicos ya no buscan crear el arma más destructiva, sino el arma que te permita controlar las demás o simplemente desactivarlas.

Este tema es muy apasionante, otro día ya os contaré cómo hay armas que pueden modificar nuestro comportamiento e inducirnos al suicidio, y no, no me refiero a la declaración de la Renta, de momento planifique una excursión y haga acopio de palos y piedras.

Publicado en TheObjective.com.