Para comprender todo lo que está pasando con el canon de la AEDE y la nueva ley de protección de la propiedad intelectual tenemos que hacer un viaje por el tiempo y retroceder bastantes años.

Póngase en la piel de un gran directivo de un gran periódico, gracias a Infovía Internet está empezando a penetrar masivamente en España, te das cuenta que resulta muy práctico recibir las noticias y las crónicas por e-mail que en vez de por teletipos o Fax, ya no recurres a mensajeros que te traen los negativos y no tienes que hacer esperar al maquetador hasta que se revelen las fotos. Con la fotografía digital y el correo electrónico, lo tienes al momento. Una vez maquetado el periódico puedes enviar los diseños casi en tiempo real a la imprenta.

Internet hace evolucionar tu forma de trabajar, pero jamás ves la Web como una competencia seria para tu modelo de negocio.

Eso sí abres un web mediocre donde cuelgas algunas noticias porque también lo hace la CNN y a ellos les va muy bien, pero sigues sin considerarlo un modelo de negocio viable porque para conseguir recaudar con publicidad lo mismo que vendiendo 100.000 periódicos necesitas una media de diez millones de usuarios únicos.

El caso es que con el paso del tiempo la velocidad de Internet va aumentando, cada vez salen nuevos dispositivos como Tablets, hay una explosión de blogs, redes sociales y empresarios irresponsables que tienen la terrible idea de crear medios de comunicación 100% digitales.

Es en este momento que les entra el pánico y deciden invertir una ingente cantidad de dinero en su olvidado web, no solamente se publican las noticias en tiempo real sino que además tenemos la hemeroteca desde la fundación del periódico.

Por desgracia la industria de la publicidad sigue siendo un dinosaurio incapaz de evolucionar a la velocidad de la tecnología y los ingresos siguen siendo efímeros, pues sigues ganando más vendiendo 100.000 periódicos en papel que teniendo diez millones de usuarios únicos.

¿Qué solución nos queda?, levantar un muro de pago. Empezamos a cobrar por los contenidos de nuestro periódico, pero nos damos cuenta que solo pagan cuatro gatos, el resto de usuarios se niegan a pagar por lo que pueden encontrar gratuitamente en cualquier medio digital y si damos una exclusiva nos la fusilan por el derecho a cita.

La publicidad no es rentable para un medio tradicional con una plantilla de 5.000 trabajadores, pero sí para un pequeño digital con una plantilla de 50.

La lenta decadencia del papel y la incapacidad de rentabilizar la edición digital hace que la mayoría de los medios de comunicación dependan de la publicidad institucional y otra clase de subvenciones que generosamente reparte el gobierno de turno.

Uno no muerde la mano que le da de comer, así que van suavizando su crítica al poder, pero los lectores no son tontos y con el tiempo abandonan tanto la edición en papel como la digital, hacia esos medios pequeñitos que sobreviven sin las limosnas del gobierno, incluso algunos ingeniosamente deciden financiarse con crowdfunding ofreciendo beneficios como acceso anticipado a artículos o ser comentadores destacados o modelos de suscripción a columnistas por precios simbólicos. Lo que sea para mantener su independencia y su viabilidad económica.

Con la crisis de publicidad agravada por la crisis económica que sufrimos todos, los números rojos de los medios parecen no tener fin, y el Gobierno sabiendo las necesidades por las que pasan, empiezan a retorcerles el brazo; o despedís a los directores y periodistas que son críticos y no paran de airear nuestros casos de corrupción o se cierra el grifo de las subvenciones públicas.

Los dueños se bajan de sus pedestales, bajan al sótano del edificio, abren un agujero muy negro en sus cimientos y ahí entierran sus discursos sobre la libertad de expresión, la ética y la labor del periodismo para sustentar la democracia y se dedican a despedir directores y periodistas sin cortarse ni un pelo. Echan a periodistas con una gran experiencia y los sustituyen por becarios, saben juntar letras, son sumisos y cuestan tres veces menos.

La crisis de audiencia se agudiza, no paran de tener pérdidas tanto en el papel como en la versión digital, lo que lleva a reunirse a todos los editores en su maravillosa asociación y llegan a la conclusión de que la pérdida de audiencia e ingresos no se debe a que la publicidad sigue un modelo de negocio obsoleto y se niegan a evolucionar, el sistema de medición de audiencias no siguen criterios unificados y el que hayan traicionado a sus lectores, que hayan variado su línea ideológica para contentar al poder y que hayan bajado la calidad y veracidad de sus contenidos no es la responsable de que la gente no quiera ni usarlos para envolver un bocata de calamares.

La conclusión es gloriosa: los culpables de todos sus males son otros Webs que viven para roban sus contenidos y para ello hay que copiar el fallido modelo de la industria musical con la SGAE y obligar al gobierno a que imponga una tasa para mantener su ruinoso modelo de negocio.

Si a la SGAE le ha servido para enriquecerse ¿por qué a ellos no?, cualquiera que tenga un web, blog o periódico digital, nos tiene que pagar tanto si usa nuestros contenidos como si no, no vaya a ser que alguien los use y nos haga perder una fortuna, pero para ello vayamos a por los webs que más audiencia nos da, como Google o Menéame.

En esos momentos un director de informática les dice que Google News no tiene publicidad por lo que Google no se enriquece ofreciendo el servicio que a ellos les da el 80% del tráfico y que es absurdo querer cobrar a Menéame cuando en todas nuestras páginas ponemos un botón para compartir en Menéame, ya que también nos trae un tráfico exagerado que nos ayuda a vender más publicidad. Además ni Google ni Menéame les copian los artículos, simplemente ponen un link y un párrafo descriptivo que ellos mismos ponen para que se indexen en los buscadores. Por supuesto ese director de informática está en la calle junto a su antiguo director.

Los editores siguen adelante con su dantesca idea y empiezan a presionar al Gobierno para que imponga el canon y que si no lo hacen, como ya no tienen nada que perder antes de hundirse definitivamente, tirarán abajo al gobierno. El gobierno les responde que eso está tirado, pero para no repetir los mismos errores que con la SGAE va a estar todo controlado por una única entidad suya, obligará a todos los medios a cobrar del canon tanto si son miembros de esa asociación como si no, y lo peor de todo, los medios decentes y honrados que no quieran cobrarlo, se verán obligados.

Como siempre la ley es completamente ambigua y aunque parece hecho a la medida de Google, Menéame, Facebook o Twitter, nadie tiene la menor duda de que irán a por los webs y blogs más pequeños. Por algún motivo se han saltado los procedimientos y van a aprobar la ley sin ni siquiera haber consultado con la Unión Europea.

Si hace unos años cuando se impuso el canon de la SGAE nos parecería una locura saber que con el paso del tiempo acabarían infiltrando inspectores en bodas o exigiendo el canon a peluquerías de barrio, qué hará el Gobierno para mantener a flote a medios traidores y desfasados que están condenados a desaparecer.

De momento Google ha anunciado que cierra su servicio en España, esperemos que Ricardo Galli dueño de Menéame no tenga que emigrar a un país sin tratado de extradición.

Como siempre, acabamos pagando los mismos; por el futuro del periodismo, la libertad de expresión e Internet, toca movilizarse y acabar con el canon de la AEDE y la nefasta ley de la propiedad intelectual. Aunque a lo mejor no hay que hacer nada, en Alemania hicieron lo mismo y cuando perdieron casi el 90% del tráfico a sus webs, fueron los propios medios quienes pidieron al gobierno dar marcha atrás.

Publicado en: Neupic.com