El título que encabeza el artículo resume perfectamente qué es lo que piensa el gobierno británico de sus ciudadanos. No somos conscientes de cómo las actitudes totalitarias afloran con peligrosos ticks que todo el mundo admite y ante los cuales nadie reacciona. ¿Quien se cree cualquier político para decidir qué clase de producto puedo consumir o cual no?

La historia de Rockstar, la casa que ha programado el videojuego Manhunt 2, es bastante dilatada. Ha hecho de la violencia y el sadismo un género propio dentro de los videojuegos. Cada vez que esta casa estrena cualquiera de sus franquicias, todo el mundo pone el grito en el cielo, sin embargo a todas esas personas que se rasgan las vestiduras no les he oído decir nada de Hostel 2 o de cualquier película de Takashi Miike que libremente se exhiben en Inglaterra. ¿Por qué el cine y la televisión sí y los videojuegos no? Pura hipocresía. Al censurar un videojuego, al atentar contra la libertad de las personas lo único que van a conseguir es estimular la rebeldía que todos llevamos dentro, sobre todo de los jóvenes adolescentes que en teoría quieren proteger; este género de videojuegos no suponen ni un 5 por ciento de los que se editan al año, pero tienen mucha más publicidad y repercusión que todos los demás, gracias a estas acciones.
Lo único que hacen es beneficiar a las tiendas de importación, pues en un mercado globalizado, la censura lo único que hace es perjudicar al comercio local, pero no acaban con la raíz del problema.
Gracias a mi sección de videojuegos en La Linterna, recibo casi todos los juegos que se publican en el mercado, pero como comunicador tengo una responsabilidad hacia mi audiencia y por eso esta clase de videojuegos enfermizos simplemente ni los menciono; o advierto a la audiencia de qué tipo de juego se trata, para que cada uno decida si debe consumirlo o no, o para que los padres tomen precauciones. Lo mismo hicieron algunas revistas como HobbyConsolas, que cuando salió el juego Canis Canem Edit, también de Rockstar, que promocionaba la violencia escolar, se negaron a valorar el juego, pero explicaron de que iba para que el lector tuviera criterio e información para decidir si quiere probarlo o no.
No me canso de repetir que somos nosotros los que debemos decidir si compramos un juego o no, deben ser los padres quienes eduquen a sus hijos con los valores éticos y morales suficientes para poder rechazar esta clase de productos repugnantes por voluntad propia y nunca jamás debemos tolerar ninguna clase de imposición o censura, porque cada paso adelante que ganen los totalitarios que nos gobiernan, la libertad da un paso hacia atrás.
Ahora son los videojuegos, pero en un futuro nos quitarán la posibilidad de elegir en todos los aspectos de nuestra vida y nos prohibirán el alcohol, el tabaco, nos dirán qué podemos comercómo debemos educar a nuestros hijos y cómo no, nos dirán hasta qué películas debemos ver; vaya… ¿en un futuro? ¿Es demasiado tarde para reaccionar?
Publicado en: Libertad Digital.