Es curioso que la industria que más factura, sea siempre el blanco de las críticas de unas personas que por desconocimiento, intereses propios o pura intransigencia mantienen siempre los mismos mantras:


1) Los videojuegos son perjudiciales para los menores de edad.

Mentira. Para cada edad hay una clase de videojuego. A diferencia de otras industrias los videojuegos cuenta con el código PEGI para indicar a los padres con un sólo golpe de vista, qué clase de videojuego se trata y para qué edad está indicado. Además las consolas disponen de sistemas de control paternal. Diferente es que los padres no cumplan con sus propias responsabilidades.

2) Los videojuegos fomentan la soledad.

Mentira. Los videojuegos están demostrando que a través de sus redes sociales, sirven para fomentar la socialización y los videojuegos casuales, invitan a disfrutarlos masivamente con nuestros amigos y/o familiares.

3) Los videojuegos son malos para la salud.

Todo usado en exceso es perjudicial para la salud. Pero dentro de los videojuegos encontramos claros ejemplos donde nos invitan a llevar un estilo de vida saludable, mediante el ejercicio y la dieta sana. Hasta hay estudios científicos que certifican que los videojuegos son ideales como terapia médica, como el realizado por Mark Griffiths para la British Medical Journal.

Cada generación ha contado con unas formas de ocio adaptados a la evolución tecnológica de su época. Cada uno es libre para decidir en qué quiere invertir su tiempo libre y no merece ser criminalizado por ello.

Esperemos que esta tendencia criminalizadora desaparezca con el conocimiento y que los medios de comunicación que criminalizan los videojuegos, por lo menos, no sean tan hipócritas y rechacen la publicidad del sector que tanto dicen repudiar.

Columna publicada en el número 2 de Empire Game.