Llega la navidad, e igual de tradicional como los villancicos y los mazapanes, volvemos a ver en todos los medios de comunicación la tradicional campaña de criminalización de los nuevos juguetes, los videojuegos y por supuesto de Internet y sus usuarios.
En el mundo empresarial al igual que en el mundo animal, podemos distinguir a dos clases de especies, una es la especie evolucionitus que son empresas que se dedican a observar el medio en el que se desenvuelven, interactúan con otras especies y con la información que obtienen, se dedican a vaticinar, mejorar e innovar para poder evolucionar y progresar en el medio del que dependen.
Luego tenemos a los criminalitus, son una rara clase de empresas que son grandes, lentas y pesadas, a pesar de toda la información que tienen, y siendo conscientes de cómo evoluciona el medio, ellas se niegan a hacerlo, porque por algo son las primeras en la cadena alimenticia. Esta clase de empresas tienen miedo a la libertad y sólo saben vivir en cautiverio, por eso utilizan toda clase de artimañas a su alcance para evitar su extinción, intentando doblegar o exterminar a la especie de los evolucionitus.
La guerra entre estas dos especies no es nueva, existe desde que el hombre inventó la rueda, pero sin lugar a dudas el combate se ha endurecido desde que las tecnologías de la información son accesibles para todos los animalillos que pueblan este ecosistema.
Podemos recordar una de las batallas más famosas cuando la especie de los criminalitus encabezados por el mundo del teatro y la ópera, lanzaron mensajes apocalípticos de que los nuevos evolucionitus del cine, iban a extinguir su especie y por eso había que prohibirlos o regularlos (valga la redundancia). Gracias a la libertad del ecosistema, las dos especies pudieron sobrevivir, pero con una extraña metamorfosis, los evolucionitus del cine se convirtieron en criminalitus, cuando aparecieron los sistemas de grabación en vídeo VHS, Vídeo 2000 y Beta… esta batalla nos hizo comprender que las empresas cambian cuando alcanzan las primeras posiciones de la cadena y se sienten amenazadas, y que cuando viven en un ecosistema de libertad en igualdad de condiciones, las que no evolucionan se extinguen.
Hoy en día este ecosistema ha cambiado considerablemente gracias a la llegada de Internet, donde el término “libertad” obtiene un significado más amplio pues tanto una hormiga como un elefante pueden competir en igualdad de condiciones y con toda libertad.
Por eso estamos viviendo verdaderas batallas entre estas dos especies, en un bando tenemos a evolucionitus como Apple y su Itunes Music Store, el mundo de los videojuegos, Linux, los periódicos digitales, y en el lado de los criminalitus tenemos a las discográficas, entidades gestoras de derechos de autor, jugueteras tradicionales, Microsoft, y los periódicos tradicionales.
Esta batalla es trascendental para nuestro futuro, porque los criminalitus están jugando sucio, puesto que en vez de pasarse al bando de los evolucionitus, para sobrevivir quieren acabar con la libertad del resto de las especies y del ecosistema.