Sir Tim Berners-Lee, el padre de Internet tal y como hoy la conocemos, jamás se imaginó que tres años después de inventar la Web, en 1989, iba a iniciar un movimiento editorial que llevaría el término “libertad de expresión” a su máximo nivel.
Todo comenzó cuando en una sección de la web del CERN empezó a publicar cronológicamente todos los avances de su investigación y el “día a día” de su laboratorio. Del mismo modo, en un blog, nuestras anotaciones aparecerán publicadas en orden cronológico como si de un diario se tratara (de ahí que también se utilice el término bitácora); como buenos amantes de la libertad, dejaremos que nuestros lectores puedan participar y opinar en nuestros epígrafes, para que la suma de opiniones complementen y enriquezcan nuestra información.
Este fenómeno es accesible para todos los usuarios. Quien tiene nociones de informática y un web alojado en un proveedor que permita utilizar PHP y MySQL, no tiene más que conseguir cualquier software de publicación como Pmachine, Movable Type, PostNuke, o Slash. Aquellos que no saben programar ni tienen web pero quieren tener su blog funcionando en cinco minutos pueden conseguir uno “enlatado” en Blogger, Typepad y otros alojamientos de blogs.
A día de hoy los profesionales del medio no se ponen de acuerdo en por qué este fenómeno tiene tanto éxito y se está convirtiendo en una revolución. La respuesta es sencilla: el instinto más básico del ser humano después de la supervivencia es la libertad. Vivimos en una sociedad que cada día vive más oprimida por los monopolios de los medios de comunicación, donde la desinformación y la manipulación es la tónica dominante en las redacciones. Por nuestra condición humana, cuando no encontramos la verdad, la buscamos. Aquello de “la verdad os hará libres”, hoy en día, tiene más sentido que nunca.
Parece que a la mayoría de los medios de comunicación les aterra el fenómeno blog porque tienen miedo a la información que no pueden manipular ni controlar para beneficio de sus propios intereses y, porque al haber pluralidad, pueden quedar en evidencia. El escándalo sexual de Bill Clinton se destapó gracias al blog del periodista Matt Drudge; la desinformación sobre la guerra de Irak que nos quieren vender los nostálgicos de Saddam están siendo desmentidas desde los blogs iraquíes; los blogs fueron una herramienta de decisión en las elecciones norteamericanas, casi superior a la campaña de desprestigio contra Bush a través de prensa, televisión y cine. Las cintas emitidas del 11 al 14 de marzo que la cadena SER “perdió” de su fonoteca, también aparecieron en un blog.

Los blogs liberales han sido los primeros en denunciar el intento de los socios de nuestro gobierno para poner la mordaza a los medios de comunicación y profesionales no afines al komitern, a través del Estatuto del periodista profesional. Y serán los blogs nuestro último oasis de libertad de expresión si estas leyes liberticidas salen adelante y los monopolios quedan impunes. Quien ame la libertad y tenga algo que expresar, siempre tendrá la posibilidad de convertirse en un ciudadano blog.